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El mar de la memoria (En el centro del amor)

Creo que el mar provoca un sentimiento extraño, ese de verse a cada minuto lejos de casa y cerca de lo esencial de todas las cosas. Es decir mundos inesperados, paisajes humanos y este increible mar prehumano. Hay algo extraordinario en esta interacción; el hecho de estar lejos del hogar, no impide depender consciente o inconcientemente de el propio pasado de un modo inexorable, que reverbera en cada ola del mar, en cada instante que nos regala como recuerdos constitutivos de amores y momentos tan simples y cotidianos. Un hombre es su memoria, su recuerdo. Pero no es solo lo que se recuerda, sino, cómo se recuerda. Si los recuerdos poseen esa carga tan preciosa que otorga identidad, el como recordemos, nos dará esa capacidad sentimental, tan única y particular que nos define. Claro que este misterio de la humanidad, cobra su precio, cuando se pretende describir lo que se siente,de manera objetiva, pues no todo es cuestión de voluntad- Pero aun así, aparece la creación que habilitó el intento. Comunicarlo siempre será fallido, sobre todo si el vehiculo son las palabras, siempre algo se perdera. Más a pesar de ello vale la pena; demostrar mis limitaciones forma parte de mi intento de superarme y de compartir algo de mis circunstancias. A modo de ejemplo he aquí un intento: Tu estás callada dejándote llevar, de espaldas en la arena, mirándome adormecida con el mar a los pies; yo con el mar en el alma y la cabeza en la nubes, tratando de plasmar pensamientos, con el único medio que dispongo: las palabras y mi deseo de mezclarlas para se mantengan a flote en el oleaje . Cuando creo que comienzo a lograrlo zozobran en las rompientes de la memoria de este mar primordial y se entremezclan con mi forma de recordar. Entonces todo intento racional se hace espuma y naufraga sin dejar huellas, que me permitan aferrarme a algo concreto.Todas mis razones se ven sobrepasadas por algo imposible de explicar, un gigantesco mar que solo se deja admirar. Surge entonces algo misterioso de esta interacción sensorial, de este contacto con este enorme ser vivo. ¿Que puedo obtener de el?, ¿podría capturar su pura esencia? - ¿Como deslindarlo, como definirlo claramente? Si el mar no puede desprenderse, del placer que me provoca que lo compartamos, ¿como desmezclar tu sonrisa adormecida y el contacto con tu piel, que sacude mi deseo?; Un beso que dura atemporal con gusto a sal. ¿Puedo acaso aislarlo de su tremendo magnetismo que hace vibrar mi alma? ¿Puedo separarlo de sus profundas consecuencias?, ¿de lo que grita apasionadamente y no alcanzo a expresar?, ¿Puedo quitarlo del tiempo en el que te amo?, ¿Puedo separarlo objetivamente de mis amores anteriores y futuros? - En definitiva imposible desprenderlo de mis sentimientos. por tanto imposuble de d-escribir. El mar es algo indescifrable, casi metafísico, inabordable. Puedo decir frente a su inmensidad que es el eco constante de todos los momentos que segundo a segundo pasan a formar parte de la memoria de mi vida. Ese lugar inagotable de cosas que no puedo comprender, pero que me recuerda lo más importante, lo breve de la vida y a su vez todo lo que puede durar un eterno instante cuando se ama de verdad.
Me siento en la mitad de la mitad
Arco de este a oeste
Flecha de norte a sur.
Donde tu estas, donde yo estoy. Sal, agua, mar y cielo. Línea pura la del horizonte. Somos gotas en el mar de las causalidades No podría ser de otra manera, Hoy comparto tus atardeceres, cada vez que cierro los ojos, y no tengo que hacer ningún esfuerzo; ni extender mis manos, pues tus pechos y tu vientre copian mis mareas altas y bajas. No tenemos que preocuparnos por hacer pie, podemos dejarnos llevar. Que el tiempo nos sane, que el beso dure lo que el amor y que el mar guarde en su memoria eterna, nuestro paso fugaz, por su cercania.
Estoy en la mitad de tu mitad
Tus pechos, arco de este a oeste
Mi flecha erecta de Norte a Sur.
Blanco entre tus piernas
En el centro del amor
El alivio de pesar -(Déjate fluir)-

Es como un pequeño lienzo, en el marco de una mirada. Un cielo celeste claro y asomando tras los edificios, las nubes quedan pendientes, en las crestas de los árboles, otras se animan seguras y saltan hacia el vacío. Mientras tanto las luces del sol (las sombras son de luna) dibujan en mi camisa diseños renovados. Quedo pendiente del vuelo, de un pétalo a la deriva, como de las palabras que busco, escurriéndose entre tus piernas; balbuceando en mis papeles amnésicos de blanco y nada. Enorme la distancia, en tanta cercanía, he llegado a pensar que solo es cosa mía, pues nunca dices nada. Es ahí el abismo nos separa. No me desanimo y digo: tengo que dejarlo fluir; piensa, piensa, tengo que dejarme correr - ¿Como seria este lugar treinta mil años atrás?-, en la época del hombre de neardenthal; unos monos iluminados del buda original, sentados alrededor de una fogata, sin decir nada, porque no eran necesarias las palabras. En el fondo se oiría el rugido del viento arrastrando cual serpiente en este océano de árboles. El diría sus secretos, sin necesidad de preguntarle. Todo sabría a algo nuevo, renaciente y deslumbrante. Como el reflejo de este día, en el medio del centro, (blanco de mis reflexiones), que nutren con el recuerdo, un presente postergado; añoro aquella mirada cómplice y locuaz, que me supiste dar. Aquello que viene de la nada, de la inspiración y el momento. Palabras, para decir, lo que nunca podré escribir. Soy un vagabundo; un viajero del Dharma, y al contrario de Kerouac no me lleva el tren fantasma, ni autos en California, no duermo en playas solitarias y no cargo una gran mochila .Tengo que dejarlo fluir, si puedo, dejarla correr. No me quedare, ni siquiera me iré, ya que después de todo quizás nunca llegué. Me estaré un momento apacible, para verte pasar, más hermosa que nunca, y de tan transparente que soy, ni siquiera me veras, por lo que con tranquilidad, me puedes ignorar. Todo está más que bien, -¿quien quiere buscar, lo que seguro podría encontrar?- ¿Qué es eso de quemar?- Busco algo, pero no se donde está. Sonidos silenciosos, con los que pueda tararear, quizás un abrazo permanente para poder materializar un afecto perdido y no sentir la soledad, de sentirme acompañado, pero nada más. No me esforzare para nada y dejare de pensar. Necesito algo, pero no se que será y no quiero que finjas que me puedes llegar a querer. Soy yo el que necesitaría aprender a cambiar y a entregarme, y animarme a volar. Ser más que el viento y el aire, para dejarme llevar, ahí donde seguro, también podré empezar a pesar. Flotando sobre una balanza, siendo como el aire, nunca podré inclinar alguno de los platillos, si no me atrevo a materializar. Mientras tanto puedo, rodearte y rozarte pero, nada más. Claro que también puedo caer en tobogán, a esa enorme montaña, que desearía escalar. Tirarme un rato a la sombra, después de tanto sudar, para no hacer otra cosa y echarme a soñar. Pero por contexto, todavía no puedo llegar, y en esas alturas, de seguro me tendré que preparar, pues de solo pensarlo ya me comienzo a marear. A veces siento que me quieres de verdad, y es en ese justo momento, te corroes por mis poros, dándome densidad. y algo dentro mío, no para de brillar. Si no fuera por el lugar, o la situación, en este antiguo y concurrido lugar, se llegaría a hablar, del día en que un viento fuerte, te hizo más que volar, sonriendo de pura felicidad. No fue sin embargo ahí, tengo miras a más (eso de la esperanza, que nunca debe faltar). Pero así como todo pasa, lo nuestro puede quedar o no, sin obligaciones ni nada que esperar. No encuentro lo que busco, algo más o menos de verdad. Ya no alcanza con la histeria, aspiro a un poco más, casi te diría, y aunque te sorprendas, afecto de verdad, tanto mejor si también es espiritual (no descarto algunas cosas más). Tengo que dejarlo fluir, tengo que dejarlo correr. Solo a través de la forma, debería conocer, que no existe nada, para poder entender. Si alguien solo se deja querer, nunca llegara más allá, la forma solo es el vacío y el vacío no es precisamente cuando no estas. Tengo que dejarlo fluir, ni siquiera lo tengo que entender, la tierra es un planeta joven y queda mucho por descubrir. Sentado en este continuo lugar, donde estas y no estas, mirare un poco a las hormigas, y sabré de su divinidad; de la rueda de la vida y quizás un poco más. Seguiré con la mirada, su constante devenir, como suben por las ventanas y llegan donde yo no. Cargando hojas mucho menos pesadas, que las que decidí escribir. Aprovechare ese instante o segundo, cuando te alcanzo a ver, preparándome para el encuentro o la despedida; es decir lo que tu quieras hacer. Nunca te haré daño y si es así házmelo saber. Tengo que dejarlo fluir, tengo que dejarlo correr, la forma es el vacío, lo tendré que entender. Un día tomaremos vino y nos dejaremos hacer. Hay algo más que la forma, ni siquiera lo tienes que entender, no es ni arriba ni abajo, ¿de verdad, lo puedes ver?
Porque serán así las cosas
Que tus pestañas barrotes,
Me terminen de apresar,
Si yo era como el aire,
Y ahora, no puedo volar,
Y me faltan las palabras,
Ahogadas en tu mirar,
Si era como viento libre,
Y ahora no puedo soplar
Ni por las mesetas o valles.
Apenas puedo susurrar.
Que cosas tan extrañas,
Me tienen que pasar,
Ser del mundo material,
y no poder más volar
Quedar atrapado siempre
Y no poder escapar.
La balanza se inclina un poco,
Desde acá al más allá
Y el equilibrio se pierde,
Pues, un lado ahora,
pesa mucho más.
