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Arco de Ulises

El alivio de pesar -(Déjate fluir)-

El alivio de pesar -(Déjate fluir)-

 

Es como un pequeño lienzo, en el marco de una mirada. Un cielo celeste claro y asomando tras los  edificios, las nubes quedan pendientes, en las crestas de los árboles, otras se animan seguras y saltan hacia el vacío. Mientras tanto las luces del sol (las sombras son de luna)  dibujan en mi camisa diseños renovados. Quedo pendiente del vuelo, de un pétalo a la deriva, como de las palabras que busco, escurriéndose entre tus piernas; balbuceando en mis papeles amnésicos de blanco y nada. Enorme la distancia, en tanta cercanía, he llegado a pensar que solo es cosa mía, pues nunca dices nada. Es ahí el  abismo nos separa. No me desanimo y digo: tengo que dejarlo fluir; piensa, piensa, tengo que dejarme correr - ¿Como seria este lugar  treinta mil años atrás?-, en la época del hombre de neardenthal; unos monos iluminados del buda original, sentados alrededor de una fogata, sin decir nada, porque no eran necesarias las palabras. En el fondo se oiría el rugido  del viento arrastrando cual serpiente en este  océano de árboles. El diría sus secretos, sin necesidad de preguntarle. Todo sabría a algo nuevo, renaciente y deslumbrante. Como el reflejo de este día, en el medio del centro, (blanco de mis reflexiones), que nutren con el recuerdo, un presente postergado; añoro aquella mirada cómplice y locuaz, que me supiste dar. Aquello que viene de la nada, de la inspiración y el momento. Palabras, para decir, lo que nunca podré escribir. Soy un vagabundo; un viajero del Dharma, y al contrario de Kerouac no me lleva el tren fantasma, ni autos en California, no duermo en playas solitarias y no cargo una gran  mochila .Tengo que dejarlo fluir, si puedo, dejarla correr. No me quedare, ni  siquiera me iré, ya que después de todo quizás nunca llegué. Me estaré un momento apacible, para verte pasar, más hermosa que nunca,  y de tan transparente que soy, ni siquiera me veras, por lo que con tranquilidad, me puedes ignorar. Todo está más que bien, -¿quien quiere buscar, lo que seguro podría encontrar?- ¿Qué es eso de quemar?- Busco algo, pero no se donde está. Sonidos silenciosos, con los que pueda tararear, quizás un abrazo permanente para poder materializar un afecto perdido y no sentir la soledad, de sentirme acompañado, pero nada más. No me esforzare para nada y dejare de pensar. Necesito algo, pero no se que será  y no quiero que finjas que me puedes llegar a querer. Soy yo el que necesitaría aprender a cambiar y a entregarme, y animarme a volar. Ser más que el viento y el aire, para dejarme llevar, ahí donde seguro, también podré empezar a pesar. Flotando sobre una balanza, siendo como el aire, nunca podré inclinar alguno de los platillos, si no me atrevo a materializar. Mientras tanto puedo, rodearte y  rozarte  pero, nada más. Claro que también puedo caer en tobogán, a esa enorme montaña, que desearía escalar. Tirarme un rato a la sombra, después de tanto sudar, para no hacer otra cosa y echarme a soñar. Pero por contexto, todavía no puedo llegar, y en esas alturas, de seguro me tendré que preparar, pues de solo pensarlo ya me comienzo a marear. A veces siento que me quieres de verdad, y es en ese justo momento, te corroes por mis poros, dándome densidad. y algo dentro mío, no para de brillar. Si no fuera por el lugar, o la situación, en este antiguo y concurrido lugar, se llegaría a hablar, del día en que un viento fuerte, te hizo más que volar, sonriendo de pura felicidad. No fue sin embargo ahí, tengo miras a  más (eso de la esperanza, que nunca debe faltar). Pero así como todo pasa, lo nuestro puede quedar o no, sin obligaciones ni nada que esperar. No encuentro lo que busco, algo más o menos de verdad. Ya no alcanza con la histeria, aspiro a un poco más, casi te diría, y aunque te sorprendas, afecto de verdad, tanto mejor si también es espiritual (no descarto algunas cosas más). Tengo que dejarlo fluir, tengo que dejarlo correr. Solo a través de la forma, debería conocer, que no existe nada, para poder entender. Si alguien solo se deja querer, nunca llegara más allá,  la forma solo es el vacío y el vacío no es  precisamente cuando no estas. Tengo que dejarlo fluir, ni siquiera lo tengo que entender, la tierra es un planeta joven y queda mucho por descubrir. Sentado en este continuo lugar, donde estas y no estas, mirare un poco a las hormigas, y sabré de su divinidad; de la rueda de la vida y quizás un poco más. Seguiré con la mirada, su constante devenir, como suben por las ventanas y llegan donde yo no. Cargando hojas mucho menos pesadas, que las que decidí escribir. Aprovechare ese instante o segundo, cuando te alcanzo a ver, preparándome para el encuentro o la despedida; es decir lo que tu quieras hacer. Nunca te haré daño y si es así házmelo saber. Tengo que dejarlo fluir, tengo que dejarlo correr, la forma es el vacío, lo tendré que entender. Un día tomaremos vino y nos dejaremos hacer. Hay algo más que la forma, ni siquiera lo tienes que entender, no es ni arriba ni abajo, ¿de verdad, lo puedes ver?

                     

Porque serán así las cosas

                       

Que tus pestañas barrotes,

                   

Me terminen de apresar,

                       

Si yo era como el aire,

                      

Y ahora, no puedo volar,

                   

Y me faltan las palabras,

                

Ahogadas en tu mirar,

                    

Si era como viento libre,

                     

Y ahora no puedo soplar

                      

Ni por las mesetas o valles.

                   

Apenas puedo susurrar.

                      

Que cosas tan extrañas,

                      

Me tienen que pasar,

               

Ser del mundo material,

                 

 no poder más volar

                  

Quedar atrapado siempre

                   

Y no poder escapar.

                   

La balanza se inclina un poco,

             

Desde acá al más allá

                   

Y el equilibrio se pierde,

                

Pues, un lado ahora,

                    

pesa mucho más. 

 

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