Consecuencias de perder un ar, encontrar un es y perder la M, delante de Eugenia:
Dicen, -¿O lo escuche? -Tal vez lo imagine, que anda siempre aferrada a su cartera, y que guarda celosamente tesoros inimaginables; disfraces sublimados, milagros y texturas. Que irradia luz de faro, para navegantes, (aunque a veces es, luz de luna). Que la persiguen imágenes bonitas y de las otras, las del Otro con mayúsculas. Dicen que sigue creyendo en la magia y el destino, de conocerse a si misma, aunque no deje de releer lo que le dijo la pitonisa. Ha esta altura se preguntaran como hallarla; les aseguro que seria muy fácil. Busquen un rastro de servilletas blancas, llenas de palabras, aleteando como locas en el aire,( aunque no halla viento) puede ser a cualquier hora del día, aunque las probabilidades apuntan a los atardeceres rosarinos (eso si muy, pero muy cerca del Paraná). La distinguirán por su mirada conectada al horizonte o por su corazón atento, que dice mucho y nada y todo. Dicen que se libera y batalla, contra sus miedos, contando y cantando, con las rodillas sucias de tanto jugar en la calle, de tanto rumor de agua., de tanto eucalipto suelto; además porque suele quedarse quieta a ver que otra cosa le susurra el viento, pero ignora mansamente a la lluvia que le acaricia el cuerpo. Se ha modernizado tanto, que tiene computadora. Pero cuidado amigo, que suele ir armada de palabras y de un momento a otro y cuando menos lo esperas de sus miles de carteras explotara un arsenal, de ideas y verdades que te podrían noquear. Se contacta, se refractase, se retracta, se percata se aclara y lo dice, mientras se mete en el río que ama su padre y come golosamente las tortas que hace su madre.Tiene el don increíble de ser la responsable de dos seres, a los que a enseñado el valor de ser libres y ya las dudas terminaron, de cómo ser madre ya que lo aprendió día a día., sin necesidad de razón., porque la enseñanza ya venia muy dentro de su co-razón. Les cuento como supe de ella- Un día desde cubierta levante una botella chorreando agua de mar, con unos escritos dentro, que narraban esta historia y que emociono al navegante, que de verdad no esperaba ni anhelaba encontrar nada .Y ahora les cuento algo que me paso a mi: y todavia no alcanzo a entender; estaba mirando el mar un atardecer y me pareció distinguir a un pez en el agua, que respiraba bocanadas de serenidad. Y a pesar de que el sol era tenue, ella acallada, fue camino arriba, para agradecer, mientras ya la luna azul goteaba sobre sus espaldas, inspiración, voluntad para decidir y como no.... seguro, algo para decir.
Nota: por los días blancos
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