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Arco de Ulises

Aquiescencia

Aquiescencia

El pescador salto de la canoa; sus manos callosas habían arrojado hacia atrás los remos, que hicieron un ruido sordo al chocar contra el fondo de la canoa. Tenia ese gusto a sal en la boca y guardados entre sus arrugas, días de sol, agua y viento, ya incrustados, como en el alma, por los tiempos de los tiempos. Todos los días llegaba con lo que había podido arrebatarle al mar. Esta vez unas corvinas, que mostraban su lomo escamoso a la luna.No era tan tarde, pero si para el sol que se había ocultado hacia el oeste, como llevado por el viento.Siempre era una alegría, amen de una obligación salir; pero volver, era otra cosa; algo que confirmo ni bien sus pies sintieron la fuerza punzante de algunos guijarros, que presionaban sus plantas al saltar de la embarcación e imagino sus pies hundidos como remos clavados, entre la arena y el agua, entre el día y la noche. 

Rocas abandonadas, sobreviviendo juntas a su volumen mineral y atómico; rocas que encuentran su libertad, en la fragmentación, al saber que en ese hacer inevitable del agua y su efecto, crean el fin del comienzo.  Aceptando como parte de la vida, la erosión que al fin del proceso, resultara en infinitos fragmentos de arena y de los pocos segundos de luz, que regalaran  a la noche, en el reflejo de su ahora, múltiple superficie cristalina.Guijarros, pulidos fragmentos en vaivén;  fieles, dóciles, a la marea de lunas y estrellas, que se miran en y entre ellas; y se crean y recrean, en mucho más, que sus propios contornos, al reflejo nocturno. 

Con la bolsa al hombro, los aparejos y los pescados, hecho una ultima mirada a la inmensidad rugiente, rumorosa del mar y la naturaleza y sus ojos festejaron las estrellas que parecían mas quietas, ahora en tierra firme. Mientras el viento movía su camisa, como si fueran velas de una embarcación a la deriva, sin pasado ni futuro, flameando sin control. 

Sonidos de fondo; entrechocar, solo rodar y el murmullo como la respiración de las olas, deshaciéndose en presente, y las rocas en futuro. Noche que se abre inmensa, pura promesa repercutiendo en el húmedo aire nocturno. Múltiples acercamientos, entre el mar y la piedra. 

Vasto un segundo de atención, para descubrir el sendero, que con andar lento y memorioso comenzó a recorrer; dejaba el mar a sus espaldas, su cabaña adelante y la noche en todos lados. Era como disfrutar un tiempo abisal. No sabia porque pero, de pronto recordó a su padre, que le enseño a pescar en alta mar. De chico, una vez casi se ahogo, en una de esas salidas. Demoro en salir de nuevo, tanto llamaba el fondo, tal era su atracción. Más algo lo evitó, una mano firme lo rescataba y lo llevaba hacia el sol. Paso un largo tiempo hasta volver a intentarlo. El día que por fin tuvo el coraje de hacerlo y subió junto a su padre a la canoa, supo que había ganado eso, que estaba en juego. No era la tradición, ni siquiera la obligación y el sustento. Había vencido el miedo a lo profundo y había ganado su libertad para siempre.

Oscuras y vastas; gigantes y arenosas,  dunas escoltando el sendero sinuoso, montañas de pequeñas lunas,  llenas de sombras transitándolo, como la de los que dejan el mar tras si, el murmullo esperando en el agua. Como la vida, escurridiza, que se arrastra y entrama por los pajonales y las intersecciones y  sus  destinos. Ojos rojos, asombrados, curiosos, atentos y arriba puro cielo y abajo; Humedades, gotas condensadas, mundos abisales redondos incontables, brillantes, de tantos planetas y satélites como se quiera ver.

 Chasquidos

 Crujidos

 Silencio

Púlsares

Dirigió su mirada hacia delante del sendero, ya quedaba atrás el mar, rugiente y sereno. No había ni una sola nube, aunque el viento del este, traería a la madrugada, pesados y oscuros nubarrones  estallando en truenos y relámpagos. Entonces las gotas, se precipitarían pesadas, encima de los  arenales y pajonales.

Aguas y silencio

El todo y la nada

Se acerco despacio; finalizando el sendero, en un claro se divisaba ya la cabaña, los aparejos en las paredes de madera blanca, las redes y la otra canoa dormida sobre los caballetes. Parado justo ahí ,lejos de la cabaña cerró los ojos, a su noche propia. 

Se acerco despacio, como un animal nocturno, sigiloso. La luz del farol escapaba por la ventana y formaba una flecha rota sobre las pequeñas crestas de la arena; que precedía desde afuera a la puerta, apenas entreabierta. El cerró sus ojos.Ventana. Mesa. Farol, humeante; fuego naranja. Cama desordenada. Puerta entre abierta, vasos de vidrio en la repisa.Repasador en la falda, y en su mano las circustancias a medio andar, en la otra un cuchillo. Sueños renovados, de un lado sobre la mesa, posibilidades prolijamente amontonadas a un costado, en un plato. Mirada abstraída, mundo de cuchillo y filo. Materia que no se resiste. Almidón, agua y  Silencio. Pies descalzos, madera gastada, piernas entre abiertas, oreja naranja, nariz recta, pelo negro con destellos naranja.Boca, mordiendo suavemente, cortinas rozando, suavemente. Astilla como cuchillo que hiende un dedo de sus pies .Húmeda, sedienta de adentro.Blusa entreabierta, pechos apretados. Silencio. Golpeteo de arena, sobre la chapa. Ecos lejanos, voces quizás?Anhelo de encuentro, piernas más abiertas, pelo pesado y ondulado. Ojos atentos, corazón agitado, lejano mar de fondo. 

Abrió los ojos y los volvió a cerrar, para recuperar el aliento que robaba el viento, mientras, revoloteaba a sus espaldas.Garganta seca y salada los dientes apretados en tensión, Con la sangre fluyendo a torrentes y los latidos ensordeciendo la noche. Su mirada perdida en aquella otra mirada de dentro, y sumergiéndose en la trampa del momento, del recuerdo. Su respiración contenida. Escuchaba la de ella.

Se acerco aun más y ya desde la poca sombra, escondió su mirada de la de luz de ella; que mueve la lengua, que moja, labio contra labio; mirada clavada, penetrante, lacerante a la distancia; sexo caliente, pechos por los aires, abundantes, onerosos. Sensualidad desbordada: Manos que ruedan, sobre los pechos comos dunas doradas particulares  y calientes. Almidón y vapor.

 Mano que baja desde fuera, ojos ahora abiertos, que siguen al viento que pega y se clava dentro de la cabaña y la penetran. Manos que suben, bajan en la oscuridad. En pequeños segundos de luz Ojos atrapados en las dunas, en la palidez de las dunas. Respiración agitada, ruido a saliva que baja, que baja, corazón que explota.

Calor con calor y el farol que empalidece en el rojo de tu entrepierna. Roja, roja. Sienes que arden. Pelo suelto y pesado. Cabeza hacia atrás, marea de arena, que mira las estrellas a trabes del techo de  chapas.Levantada, mano anhelante, que pellizca. Abrazo, Destellos anaranjados en el pelo rizado, negro, castaño. Rojo. Mojado. Respiración entrecortada, ojos que roban el naranja del fuego, y lo pasan a la piel, al sudor. Púlsar, abrir y cerrar. Cerrar y abrir, abrir. Entrar y salir . Mesa que tiembla, silla de espaldas, y dos pies que acarician el piso, la arena y alguna astilla que hiere. Baso que rueda, chorro y gotas  rojas de vino tinto, que caen y caen, despacio, redondas, perfectas. 

Gemido,

Estertor

Púlsar

Silencio

Constelación 

Afuera,  caen desde la mano antes áspera, los ríos blancos de  la misma conmoción  de temblor de vía Láctea. Dentro de la entraña misma del planeta. Ahora de rodillas en la arena, ceremonia lunar de adoración. Sintiendo el viento a sus espaldas, que golpea su cuerpo y más adelante, sube por las paredes y se desliza por el techo en arena que del techo baja al lecho, mientras la canoa protesta al golpeteo, crujiendo, gimiendo. 

Calor y sudor en el viento.

Temblor y estallido.

Púlsar Silencio.Constelación

Ella corre la silla, junta los recuerdos y se  refresca la cara y actúa su misión aprendida desde chica, atender al hombre de la casa. Nunca se cuestiono nada, simplemente así tiene que ser; lo que tenia claro, es que nunca dejaría ese mar, no podría, necesitaba saberlo cerca, para respirar. Limpia la mesa, pone el mantel a cuadritos azules, (más bien celeste como el mar, de tanta sal). Barre y pasa el trapo, como tantas veces sobre el piso de madera. Enciende una vela, coloca los cuchillos en la mesa, los tenedores el pan y acomoda los vasos y un plato de mas… como antes. La puerta se abre  y encuentran su presente, se miran sin ver y presienten más que sienten, la entrada de una ráfaga marina de sal y de claridad lunar, dentro la cabaña. El acomoda la bolsa, piensa en un beso y le da un mordisco a un pedazo de realidad,  y sus ojos brillan y también actúa su misión primaria. Antes desterro sus miedos sin hablar.

Algunas gotas ruedan por el techo de chapas, condensadas por el frío nocturno y el viento agita las llamas del farol y las velas.

Ella sirve la comida, toma un plato y pone muchas intenciones como a el le gustaban; A su lado coloca un trozo abundante de pescado y un puñado de momentos..

El toma la botella de vino, y lo vierte dentro de ella, en dos vasos… como antes. Donde se vuelve más anhelo rojo, si es posible,. Cuerpo sutil naciendo.

Uno frente al otro sin hablar; diciendo a gritos, en el más puro de los silencios, aquellos de las ausencias. Silencio

Y en una hendidura del piso, apretada, redonda, perfecta, casi un universo; una gota roja, tinta;  esconde un mundo abisal, lleno de estrellas y constelaciones, casi como posibilidades infinitas, para el que desee ver, o buscar en el recuerdo, en el futúro, o en el presente, de este nuestro magnifco encuentro, con esta noche silenciosa y cósmica.

Los fundamentales

Los fundamentales

Has de saber, que todos los días a medida que los placeres del cuerpo disminuyen y me abandonan, hallo nuevos encantos en la conversación.A mi me agrada conversar con los ancianos, como ya se encuentran al final de un camino, que nosotros seguiremos algún día, me parece muy natural obtener informes, de si la ruta será sinuosa, escarpada o penosa o por lo contrario llana y cómoda .Cuando se está en un estado, al cual los poetas llaman el umbral de la vejez, no nos vendría mal reflexionar, sobre dicho evento. La vejez es un estado de reposo y de libertad total de los sentidos, por lo que cualquier tipo de queja o desacuerdo, no habrá de ser buscado en la cantidad de años trascurridos, sino más bien el carácter de los hombres, Ahí es el lugar exacto donde buscar. Por otro lado no hay que dejar de saber que tanto la juventud como la vejez son difíciles. Más dejemos el tema de la juventud y concentrémonos en la vejez, Cuando un hombre está próximo al fin de su vida, siente temores e inquietudes ante lo divino que antes no le preocupaba y las fábulas del Hades cobran sentido.- ¿Será por la vejez?  -¿o por la cercanía al fin? Todavía no lo se, pero lo que si puedo saber, es que en esa etapa, aparecen dudas y temores, que hacen analizar los hechos de la vida y saber si hizo bien o mal, es la diferencia entre los sueños claros o un despertar sobresaltado, en el cual se debate entre lo que desea y lo que niega. También hay gente que nada tiene que reprocharse, y posee naturalmente una esperanza bienhechora.

La esperanza, rige soberana

Sobre el temor a la muerte.

A  aquellos que  abrazaron

confiando plenamente, 

que del otro lado, espera

un conocimiento diferente.

Ante la muerte, podríamos pensar que la única riqueza del hombre es su virtud y no hay virtud sin verdad. Aunque pensándolo bien, la verdad bien puede depender de las circunstancias. Podríamos ejemplificar recurriendo al médico y su práctica. Si definiéramos justicia, como dar a cada uno lo que le conviene, o conveniente, -¿No quedaríamos  sujetos  a nuestra subjetividad, -¿no seria demasiado arbitrario?- .Tener en cuenta, que el enfermo cree, que algo puede serle conveniente... Pero hay que andar despacio, sus circunstancias están alteradas y responden a cuestiones que desconoce. Ahí aparece alguien que tiene el saber, para ayudarlo a resolver esta dinámica del alma cuerpo. Quizá, en este caso ayude el  arte,  ya que existe precisamente para buscar y procurar lo adecuado con extrema sensibilidad, siguiendo la razon y sus instintos, en un increíble equilibrio. La medicina por ejemplo no busca la conveniencia para si, sino para el cuerpo y la mente del enfermo. El médico siempre y por sobre las cosas velará por el que sufre de algún determinado mal. Un médico jamás deberá dejar de cuidar a la gente que depositó su confianza en el. Muchas veces, los que niegan la injusticia, no lo hacen por miedo a cometerla, ni que se la realicen a otros; el miedo está en sufrirla en carne propia. Y si la comete con uno, la cometerá con todos, porque una persona representa para el, la certificación de su compromiso permanente, con cualquier enfermo- Un médico tendrá que recibir los honores, y su paga. ¿Si no tuviera paga, quien querría ejercer? Cuando lo pensamos entendemos que además de su saber, hay un mundo particular y propio en el cual disfruta de su vida y que solo ve al enfermo cuando necesita de su ayuda.-Pues los buenos no utilizan su saber para  vanagloriarse, ni jugar a abusar de su poder. Lo hacen por su obligación moral, con la gente que confió y seguirá confiando mientras el enfermo sana, a través de su práctica,  siempre deber (ojala con enorme placer).

PLATON: República (fragmentos resaltados por RL  (gracias totales)

Arco de Ulises, (desencadenando la escritura de sus ataduras)

Ulises desencadenado

Ulises desencadenado

Es la primera vez en mi vida que he recibido semejante legado. Si me preguntaras que se siente, no podría definirlo. Pero es a través de el, que puedo darme cuenta que desconozco mis propias falencias, siempre resuelvo, contengo y soluciono. Un verdadero tipo pro activo. Soy un especialista en reconocer el dolor ajeno, tengo pasión por ayudar, he ignoro mis propios dolores, o al menos los disimulo bien. Mucho arco, pocas flechas y el blanco está por verse. A pesar de esta escasez de blancos, las responsabilidades y mi capacidad de sobreviviente nato, me han permitido obtener siempre lo que he querido y ayudar por supuesto, a la gente que también he querido. Y sin duda alguna hasta hoy me considero un verdadero afortunado, porque sé, tengo buena puntería. Amo la vida y supongo tengo un don, soy feliz con muy poco, soy alegre por naturaleza y no conozco forma de cambiarlo. Según una extraña teoría mía, estaba condenado a  ser eternamente feliz. Solo en estos días, algo extraño pása, no me siento igual, no es que no este bien, me rodean amores y me dan su afecto y creo me vuelve mucho más de lo que doy. Pero siento la necesidad de soltarme un poco, te juro que quisiera con toda mi alma,. Pero de verdad es la primera vez que tengo un miedo de esta naturaleza. Teniéndote en la mira, pienso en lo temporal de las cosas, lo efímero de todo y los dioses me hacen las señales para que me apure,  y no deje pasar este momento. Ya lo sabes, no es nuevo, hice tanto ruido, al masticar las nueces, que evidentemente advertiste mi presencia hace rato. Pero me pregunto si no hay otra cosa que me embroma. ¿Y si dejara de verte?- Así de repente.- y si fállo el disparo y te lastímo. Vulnerable a tu presencia  como nunca y con pocas flechas. Siendo sincero sé, que algo se perdería, algo que no sentía  hace mucho. El amor es pasajero y quema como el fuego, así de rápido, reflexiono. Siempre a sido así. Pero en este caso quiero el camino largo, aunque no se como luchar con todas las tentaciones que me arrasan. Me digo, cuánto pasará para que vuelva a verte, como distinguirte en la espesura. Necesito tu presencia, tu contacto, aunque sea inalámbrico,y se que no me alcanzará, pues no estare para cuidarte, tengo un mundo aparte. ¿Podrías al menos con eso? - Como sigue esto -Yo Ulises apuntando el arco, tensando la cuerda y antes de que disparára me diste en el medio del pecho, y a consecuencia de eso, entre otras cosas alterno de suficiente a vulnerable, a cada rato. y  aunque ahora descreo de mi teoria de condenado., sigo tras tus pasos confundido, pues hable del legado, pero no revele su secreto, hasta ahora celosamente guardado. Es simple, tan simple como solo puede serlo una verdad: la emoción y la ternura, el afecto el encuentro, la entrega incondicional y tu confianza es lo único que cuenta en el balance final.(y por que no tu hermosura, aunque suene poco filosofico)  Por mi parte espero utilizar el legado, trasmitirlo, cerrar los ojos y dejar que la flecha se deslice y reconocerme vulnerable y porque no, una vez más enamorado. Hoy estoy aprendiendo a disparar, con los ojos cerrados.

Dedicado para Alejandra.(¿serás parte del tercer circulo?)

Arco de Ulises

Arco de Ulises

 

Un arco es una curva y la cuerda su frecuencia

La tensión, la consecuencia de estas manos,

que sostienen, arco, cuerda y flecha.

Arco de Ulises desencadenado,

completando el tercer circulo.

Flecha vibrando, en el alma

directo al infinito

01.11.01 arco 08.09.07