Blogia
Arco de Ulises

se te pide, que cierres los ojos

se te pide, que cierres los ojos

  

Después de dos semanas largas tediosas y ajetreadas, los acontecimientos, desencadenados unos tras otros, no me habían permitido ni siquiera pensar, ni siquiera soñar.

Sabía que ellos vendrían tarde o temprano. Estaban esperando por mí.

Me desperté, estaba en una casa que no era la mía, pero que a pesar de estar todo a oscuras, era muy familiar para mí; era la casa de H B, en la que solía jugar de niño.

Era de noche y no podría precisar la hora, pero me levante sigilosamente de la cama.; había un detalle interesante, conocía la casa como por un plano y las puertas y aberturas eran blancas, Tanto que las distinguía como si fueran fluorescentes, pero má que nada por el tacto. Dejé lo que parecía ser una cocina que daba a la calle (lo suponia) y avance por el pasillo, hacia el interior: A mi derecha se encontraba un patio cubierto, unas escaleras, un descanso. Una voz femenina me susurra(Alejandra)- ¿Te despertaste? -Si-  Pero vos, seguí durmiendo. Sabía que esto era personal. Tantee el picaporte y salí sigilosamente a la parte posterior de la casa. Todo estaba en silencio y a oscuras. Me acerque a otra puerta y encendí unas luces, que iluminaron un patio de unos 33 mts de ancho y 40 de fondo. Las luces que había encendido, eran unos enormes reflectores que iluminaban un escenario de madera que se alzaba a 1mts del césped; contra la pared, un inmenso pizarrón, que entre medio de formulas decía: se te pide, que cierres los ojos.

Pero si estaba el escenario, las luces y el pizarrón, ¿porque cerrarlos?, ¿como aprender?,..

Sobre el escenario, con un borrador y una tiza estaba el maestro, mucho más joven de lo que lo recordaba. Inmediatamente cuando lo vi, levante el brazo y lo salude, emocionado.

¿Como estas?-, la garganta se me había cerrado de la emoción. Así que mis palabras salían con bastante dificultad. El me indico que tomara asiento a su derecha, pero luego me cambie e a la izquierda, pues querría advertirle algo.

Antes le pregunte ¿Cuánto tiempo? Y el me dijo 8 años, (edad de el a la muerte de su padre- tiempo en que no hicimos amigos), no cuantos años, tenés, ahora?-

- 60, me dijo, - Pareces de 50. Realmente tenía una alegría enorme, de verlo de nuevo, pero tenia que advertirle.

Necesito que prestes atención, dije hablando bajo, (no solo para que no escucharan, sino que la emoción, casi me había dejado sin voz). Escúchame, hay que tener cuidado porque pueden estar escuchando.

Antes de venir, escuche algo, -Burned, o algo así   -

 Si lo se todo. -Son dos potencias, que están luchando por destruir informes de gran importancia, y si alguien puede evitarlo, sos vos.

¿Pero, que es lo que tratan de ocultar?- Ni bien termine de decir esto, apareció Alejandra, acompañada de dos agentes, uno de la CIA i y otro de la KGB.

 -Son ellos, (le hago señas al maestro, yo ya conocia a uno de ellos, uno petisito). Les pregunto - ¿Que pasa?, Alejandra y los agentes dicen:

-No hay tiempoi, el peligro es inminente y tenemos que abandonar las instalaciones, lo antes posible. Todavía no alcanzaba a entender, pero empezábamos todos a correr, fuera de la casa.

En ese lapso, distingo dos válvulas o botones, uno azul y otro rojo. Uno de lo agentes dice, hay que escapar. Entonces, me doy cuenta, los botones me remiten a Matriz y a Neo, cuando Orfeo le propone en su palma de la mano la opción de la elección, una píldora hará que te despiertes en tu casa y tu vida seguirá como siempre, y la otra te mostrara la matriz, la verdad, tal cual es, y tal vez no te guste, tu decides.

La decisión era mía, pero también entendía que eligiera lo que eligiera había una trampa mayor, cuando se produjera la explosión, uno de los dos tendría que morir. Ese era el plan, la supervivencia de uno solo. Ahora no había tiempo, la bomba estaba activada y alguien tendría que morir.

Decisión, que no pensé mucho, lo agarré al maestro de la cintura y lo puse bajo mi brazo (como si fuera una alfombra enrrollada) y empiezo a correr en dirección opuesta  hacia donde todos se dirigen, tengo fe, ahora lo sé, no voy a permitir que muera uno, para que se salve el otro.

Segundos antes de la explosión, salto al mejor estilo matriz, detrás de unos montones de tierra, protejo con mi cuerpo al maestro mientras el fuego pasa por mi espalda.

Lo salve, nos salvamos los dos. - Ahi me desperte- Todavía pienso. No opte por ninguna de las opciones, improvise y no permití que se quemara la verdad (burn the truth).  Bueno en el sueño, me permitía desafiar a la muerte. Pero cuando desperté la muerte había ganado, al hacerse el día, el maestro había muerto hacia dos semanas, a pesar de mis intentos.

Pasado un rato, aun no terminaba de comprender, que significaba el sueño. Entonces recordé, lo que estaba escrito en el pizarrón,  se te pide, que cierres los ojos.

En medio de las formulas, lo había escrito el maestro con tiza.

Cerré mis ojos, y ahí estaba el maestro sonriendo, con su profunda sabiduría y su optimismo romántico, que le era peculiar; también, lo veía reír y emocionarse, fumar, mirar y darme un abrazo....

Y si…solo tenía que cerrar los ojos, después de todo, había desafiado los preceptos, volví a la vida de todos los días, conozco la tierra de los sueños donde todo es posible cuando duermo, pero también accedo a lo que más quiero cerrando los ojos, es tan simple, ese era el secreto, después de todo solo se me pedía cerrar los ojos para ver…(epifania).

                       

               

Paradojas, la de esta vida…….

                         

Tengo que cerrar los ojos para ver a quienes  quiero 

Y abrirlos, para que desaparezca, lo que está de más

                                        

0 comentarios