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Arco de Ulises

Atajos a la libertad "Duelo sin melancolía"

Atajos a la libertad  "Duelo sin melancolía"

 

Ante la muerte de un ser querido, lo que se pierde fundamentalmente, es el armazón imaginario, que nos permitía amarlo cuando estaba.. ¿Cual es este sostén imaginario? La propia imagen devuelta por el otro, de alguna manera mí propia imagen idealizada, que vuelve desde el deseo del Otro. 

Sobre el camino, agitado a veces siento que no voy a ninguna parte y parece que no existiera ninguna certeza de entendimiento. Sobre todo después de comprobar que el deseo sigue moviéndose; por más que me acerque, el río, siempre, se escurre más allá. A veces las dudas me invaden  y la vieja libertad se siente incómoda; sobre todo, si el deber está, como límite impuesto alrededor. Crimen, cuando los sentimientos anhelan respuestas, y solo resuenan  los ecos, de batallas alguna vez libradas. Cuando todo se vuelve gris, cuando creo que no hay nada más.Tomo un atajo a la libertad, desvío el camino y espero demasiado, para lo que ofrezco; mi presencia, apenas como señuelo. ¿Crees que en realidad doy algo?  -Verdaderamente  ahí me pierdo….., el rastro. Me detengo, esperando que alguien me extrañe, sin siquiera haberme dado a conocer. ¿En verdad lo creo posible? Si no hallo el lugar, es porque ya se donde está, por lo que me resulta  fácil evitarlo. La vida es un desafío, en el que el temor es solo una parte. Es más que  pura  supervivencia. No tengo que buscar refugios apartados de los combates.  El sentimiento en guerra ha de librarse contra nosotros mismos. No hay admistia posible; tengo que seguir buscando ese lugar, pleno de combates, en el que me salvo del dolor, y dejar de creer, que no habrá otra batalla mejor, que la que libre contigo. Tengo que tenerlo presente, no debo olvidarlo; Pero no permitire, dejar de saber, que en este tiempo, quizás de incertidumbre, no hay olvido ni ausencia, que valgan tanto más, que lo palpable, lo real del día a día. Siempre habrá un alerta permanente y no lo digo solo por alardear, lo digo, más que nada porque no habría aprendido nada de este magnifico encuentro, si sigo buscando refugios, en vez seguir disfrutando de la vida. Nunca conocí mi misión; Simplemente te encontré, sin buscarte y ahí justo, al descubrirte, me conocí. Por más que los paradigmas cambien, por más que las estaciones pasen, siempre habrá un momento, en el que estaremos tan cerca, que cualquiera podrá ser el otro. Nuestros caminos ya no pueden desandarse, y doy gracias por eso. El viento se escapa, el agua corre, y nosotros no podíamos evitarlo; ideal cada uno del encuentro; la vuelta de las propias imágenes, de los saberes innatos descubiertos en la fundante mirada del otro, y ser por fin, en definitiva, uno mismo a partir de la alteridad. Pero tengo que seguir luchando. Puedo pensarte bajo la lluvia, en plena noche, mientras el peligro asecha, saberte irrepetible y entender con orgullo, que crímenes de pasión, son aquellos, que nunca cometí contigo….

He aprendido, (por tanto me has enseñado) y de manera magistral, que la mejor batalla, es la que no he librado todavía.

                                            

Dedicado a:  La Mejor Batalla, (la que siempre está por librarse)

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