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Arco de Ulises

Nada se pierde, todo se transforma

Nada se pierde, todo se transforma

 

Tu abrazo se hizo calor,

Luego el calor, movimiento.

Luego gota de sudor

Que se hizo vapor, luego viento

Que en un rincón de mi alma

Movió la embarcación

Mientras flameaba la vela

Que vieron tus ojos negros.

Tu mano generosa en la mía

La soga, que cazo ciñendo

Navegando estos continentes

De agua, tierra y arena.

Mientras las olas golpeaban

Mi embarcación infantil

Supe de algún lejano

rincón del recuerdo

El amor que me darías,

Transformado, volvería.

Un día a darte las gracias.

Cada uno da, lo que recibe

Y luego recibe, lo que da.

Nada es mas simple

No hay otra forma

Nada se pierde,

Todo se transforma.

Ella, se escurrió de mis manos,

Entre mis dedos chiquitos

Que habían jugado en la arena

Para hacer el castillito.

Que las aguas romperían,

con la inexorabilidad del tiempo

Y antes de eso, caminar

por la barranca.

Con las manos calientes.

Juntos para siempre.

En nuestro verano.

De siesta y de pueblo.

Gotas marrones de laguna

de mi mar interior.

Que en un segundo veré

Deslizarse por tu pelo

Con el sol en su reflejo

De tus castaños cabellos,

Que ondeaste alguna vez

Sobre las aguas oscuras

de ese, nuestro balneario,

enceguecido de sol.

Donde a otro diste el amor,

Que hoy, yo te devolvería…

Cada uno da, lo que recibe

Y luego recibe, lo que da.

Nada es más simple,

No hay otra forma,

Nada se pierde

Todo se transforma.

                       

Versionado; J.Drexler y  Lavoisier 

         

En memoria de Olga,con el amor más puro,

que una criatura sabe dar, y que ya grande, no teme llorar. 

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