khen sho
Conocete a ti mismo - Socrates
Conocete a ti mismo - Socrates
Tu abrazo se hizo calor,
Luego el calor, movimiento.
Luego gota de sudor
Que se hizo vapor, luego viento
Que en un rincón de mi alma
Movió la embarcación
Mientras flameaba la vela
Que vieron tus ojos negros.
Tu mano generosa en la mía
La soga, que cazo ciñendo
Navegando estos continentes
De agua, tierra y arena.
Mientras las olas golpeaban
Mi embarcación infantil
Supe de algún lejano
rincón del recuerdo
El amor que me darías,
Transformado, volvería.
Un día a darte las gracias.
Cada uno da, lo que recibe
Y luego recibe, lo que da.
Nada es mas simple
No hay otra forma
Nada se pierde,
Todo se transforma.
Ella, se escurrió de mis manos,
Entre mis dedos chiquitos
Que habían jugado en la arena
Para hacer el castillito.
Que las aguas romperían,
con la inexorabilidad del tiempo
Y antes de eso, caminar
por la barranca.
Con las manos calientes.
Juntos para siempre.
En nuestro verano.
De siesta y de pueblo.
Gotas marrones de laguna
de mi mar interior.
Que en un segundo veré
Deslizarse por tu pelo
Con el sol en su reflejo
De tus castaños cabellos,
Que ondeaste alguna vez
Sobre las aguas oscuras
de ese, nuestro balneario,
enceguecido de sol.
Donde a otro diste el amor,
Que hoy, yo te devolvería…
Cada uno da, lo que recibe
Y luego recibe, lo que da.
Nada es más simple,
No hay otra forma,
Nada se pierde
Todo se transforma.
Versionado; J.Drexler y Lavoisier
En memoria de Olga,con el amor más puro,
que una criatura sabe dar, y que ya grande, no teme llorar.
Hoy volví después de mucho tiempo, para comprobar, con inexorable certeza, que los seres tan entrañables, se habían ido de todo lugar visible a los ojos humanos. Sin duda habían emprendido un viaje para no volver. Una vez más, supe que lo esencial es invisible a los ojos. Pues cuando los cerré.., despacio, despacio el tiempo se fragmento como cristal y el murmullo caluroso del verano y la tarde pueblerina, me devolvieron mi mar interior, es decir esos lugares llenos de amores desinteresados y cálidos que siempre serán seguros, certeros, entrañables. Que hicieron de mi infancia. Este paraíso que sé inolvidable. Que es futuro y que hoy es presente.
”La palabra de por si me gusta, su sonido, su expectativa, pero lo que mas me gusta es todo aquello que de alguna manera me transformo para siempre. Me trae, olores, sonidos y ¡como no!, colores. Basta pronunciarla…..Balneario- y como por arte de magia aparece ante mi esta secuencia de imágenes: Desde debajo de la barranca veo a una señora mayor, de pelo plateado, una hermosa mujer rubia, que por su perfil y su figura cualquiera hubiera confundido con la mítica helena de Troya y cerrando el grupo y transportando no con demasiado placer un banquito plegable de madera, con la loneta amarilla desgastada por el sol, un gordito de no mas de cuatro años, que no le llegaba ni a las rodillas a ninguna de las otras dos personas. Para ir aclarando la señora mayor era mi abuela, una mujer brava, según mi abuelo, y que a pesar de criticarla, le tenía toda la paciencia del mundo. La verdad es que ahora no se si mi abuelo podía permitirse esos placeres (de ir a balneario) o en realidad su placer era quedarse tranquilo en la casa familiar, lejos de mi abuela. Para mi ella era muy divertida. Tendría aproximadamente unos 65 años, que llevaba con toda la fuerza criolla de su nariz achatada y su tez oscura. Se declaraba muy moderna y le decía a mi tía de unos 30 años (la mujer hermosa) que no fuera antigua. Este comentario aparecía cada vez que por la radio pasaban un tango, y mi tía Elena (creo levantaba el volumen para pelearla) Se que a ella tampoco le gustaban. Cuando esto sucedía, mi abuela perdía su compostura y le decía aviva voz-¡Che Elena! (la llamaré así por respeto, pero mas que nada por amor) cambia esa música, no seas antigua. Cuando era mi abuelo el responsable de tan tremenda falta, no decía nada, el respetuoso, evitaba molestarla todas las veces que podía y se movía presuroso a cambiar de emisora. Nunca molestaría a la abuela, -No se si por respeto o para que no lo embromara. La gente lo llamaba corazón,(imagino porqué) El era flaco, alto, narigón y de unos ojos claros tan buenos, que solo de mirarlos uno se sentía perdonado, aunque uno no hubiera hecho nada malo. El había llegado de Alemania y algo del tono le quedaba. Ahora, con sus años, no tenia trabajo rentado, salvo el de hacer los mandados para mi abuela, y el de cebarnos mates a la mañana temprano. Había encontrado una especie de entretenimiento utilitario que supongo le daba un plus de valía personal a lo rutinario de sus mandados. Este plus consistía: (y lo compartía conmigo casi en secreto) -Cuando vayas por la calle anda con los ojos bien abiertos, -¿para no caerme? – Preguntaba yo -Y el sonriendo con esos ojos absolvedores de culpas y de infinita sabiduría, me decía -vas a ver que en la calle se encuentran miles de cosas que en algún momento de tu vida te serán útiles -Sentenciaba. (Hoy se que aludía metafóricamente a la gente, que el destino pone frente a nosotros y que nos ayudará a crecer, siempre que la miremos a los ojos y nos permitamos el asombro).Este mundo de tesoros consistía en, clavos, alambres, argollas, tornillos, maderas y hasta alguna moneda, Toda esta mercancía era catalogada y acomodada en latitas de arvejas, o de duraznos ya usadas, las cuales habían perdido su etiqueta original y ahora ostentaban otras etiquetas, que en letras muy prolijas decían: clavos- tornillos etc. .Así hasta catalogar todo ese tesoro digno del rey Salomón- ¡Cuanto orden! -pensaba mientras las miraba, una al lado de la otra, ¡Cuanto orden!, cuanta prolijidad, llegue a pensar que seria un rasgo alemán -De otras tierras, porque yo era todo lo contrario, ¡Atropellado! según mi abuelo, ¡Insoportable! según mi tía, (La que quería y quiero tanto).En cambio, más modesta, mi abuela decía simplemente que era muy travieso y que si desobedecía me mandarían de nuevo a mi casa. Yo nunca temía sus amenazas y ellos, mis abuelos, tampoco la cumplieron nunca, y desde mi corazón y con mi mayor emoción nunca dejare de agradecérselos. Balneario, -Bien, decía que veía este heterogéneo grupo, mi abuela mi tía y el gordito atrás con cara de enojado, y con una impaciencia tremenda por llegar. Solo retenido atrás, por el grillete de la responsabilidad, adherido al banquito y más que nada por el peso de este Desde esta perspectiva (debajo de la barranca), Las otras dos personas, mi tía y mi abuela se mostraban casi completamente, pero de mí, solo la cabecita rubia, o mejor dicho un banquito blanco con la loneta amarilla gastada, que arrastraba a un gordito de unos cuatro años aproximadamente tras sus dos custodias. Este recorrido o ritual mas bien era para mi una especie de misterio temporal, todavía hoy puedo recordar como se hacia de largo el camino, y cuanto mas rápido quería llegar, mas tardaba y el maldito banquito mas pesaba, ahora se que era como querer navegar sin haber levantado el ancla. Eso, en términos emocionales. En términos reales la casa de la abuela quedaba a cuatro cuadras de al barranca y a 8 en total del balneario y su laguna. Paralelas a la barranca descendían unas escaleras de cemento, casi en línea recta, solo interrumpida por descansos cada 30 escalones, Escalones que nunca fueron pisados por mí, -al menos cuando de ir al balneario se trataba, ya que acorde a mis ganas por llegar mas rápido yo bajaba por el costado, corriendo y de un solo tirón, debo confesar que mas de una vez el banquito hizo de amortiguador a mis caídas y mas de una vez también, fue el culpable de algunos bravos porrazos. En fin, en un tiempo interminable, (que sé, no lo mide lo humano), por fin mi tía pagaba la entrada y auque yo -hirviera de impaciencia!, -El tiempo seguía congelado y mas aun, peor, pues ya sentía el olor del agua, los gritos que atravesaban los sauces, todo llenos de risas y alegría. -¡Tiremos todo y vamos al agua! decía mi mente a gritos -Pero en el realidad, ahora había que buscar el lugar .Después de tomar en consideración el entorno, la sombra, la gente que estaba alrededor (todo esto decidido entre mi abuela y mi tía), Eso si, con mucha clase y sobretodo, muy a mi pesar, con mucha paciencia. Hasta que después de ese tiempo extraterreno, -yo, por fin me libraba del maldito banco, Si hubiese sido Pedro de Mendoza creo que Bs. As estaría fundada por lo menos a la altura de México, -No me hubiera aguantado. Bien el trono o banquito era para mi abuela, que automáticamente, y aunque estuviera en la sombra se ponía un repasador en la cabeza, por las dudas, Hoy creo que en su infinita sabiduría” moderna” se había adelantado unos años al descubrimiento del agujero de ozono ya sus efectos perjudiciales para la salud. La que no hacia eso, era mi tía. Ya dije que era hermosísima, pero cuando se sacaba la pollera acampanada, creo floreada, en realidad no importa. Aparecía como la reencarnación, como el clon vivo de Esther William. Creo,-Se sabia hermosa y no era para menos porque a su lado cualquier mujer aparecería como un adefesio. Se ataba el pelo y me tomaba de la mano, y me decía ya con una especie de dignidad, solo heredada de la nobleza, con severidad, para mi y para todos los que la miraban No corras -vamos caminando. Saliendo de la frescura de los sauces, se desplegaba frente a mi la arena, amarilla, resplandeciente, caliente, pero tan grande como el desierto del Sahara,-¡lo juro! -El agua estaba lejíiiiisimo, como inalcanzable. Por eso a pesar de la sugerencia, de ir lento, yo tironeaba, y los ojos me brillaban como si después de andar tres días en el desierto divisara un oasis. Tiraba tanto, que por fin esa mano firme cedía, (por compasión) o por que aprovechando el calor y sus suaves manos transpiradas podía safar de su dulce apretón. Ya era una flecha, un caballo desbocado corriendo para el agua, ya se podía sentir bajo mis pies que la arena se hacia mas firme y mas húmeda, en la medida que llegaba el anhelado encuentro.-Y por fin -El agua, -mis saltos sobre ella en un desenfreno hacia lo profundo hacia ese frescor que esperaba día tras día del verano. Hasta que como todos saben, esa loca carrera termina en un tropezón y ahí las aguas bondadosas me abrasaban y me refrescaban con creces, mis pies ardientes.¡No vallas mas hondo! –Espérame ahí, decía mi tía. Y yo miraba con deseo y miedo las bollas donde sabia pasaba el canal, (ese río escondido bajo el agua de la laguna). Ahora era hora de admirarla. Se adelantaba, me tocaba en el hombro con su andar de sirena y yo sabia que tenia que quedarme ahí, como esos juegos infantiles que cuando te tocan te quedas paralizado hasta que alguien viene a rescatarte .Era el turno de mi tía y el agua. O de mi tía, el agua y el rió subterráneo. O de las bollas mi tía, la laguna y el Balneario. Nadaba con una delicadeza propia de una competidora profesional, como si cada brazada hubiera sido obtenida tras días y más días de entrenamiento. Se deslizaba, no golpeaba el agua. Sus manos la acariciaban y como por arte de magia avanzaba, danzaba con gracilidad. Pura belleza la de las cosas bellas. Yo estoy seguro, por simple respeto las mujeres dejaban de nadar, entendían que pasarían vergüenza a su lado. Los hombres, dejaban de nadar y de hablar, solo para decidir si era humana o casi helena .Cumplida su ceremonia, su ritual acuático. Se detenía y caminado desde lo profundo se acercaba a mí, era hora de romper el encantamiento y recuperar las voces del balneario que hasta ese momento se habían silenciado. Volvía el bullicio, las risas, el tiempo continuaba, ¡Ahora si!, se sacaba el gorro, tiraba la cabeza para atrás y acercaba despacio su cabeza a las aguas, que seguían chorreando por su pelo cuando, sonriendo me invitaba a ir un poco mas allá, de donde hacia pie, cerca de las bollas. El corazón me saltaba y en un intento loco chapuceaba hacia ella. Cuando parecía que las aguas me llevarían, cuando perdía la certeza del fondo, aparecían sus manos y me rescataban. Ponía su mano en mi panza y yo horizontal sobre las olas, flotaba. Bracea y patalea, -¡Dale vamos!, ¡Así- muy bien!, Y daba vueltas sobre si misma y yo surcaba las aguas describiendo una exacta circunferencia a su alrededor. Ella era el centro y yo braceaba describiendo tangentes de alegría y de agradecimiento. Por ella y nada más que por ella, conocí el agua y vencí mis temores. Después se iba con la sentencia y la seguridad de que cumpliría, -No vallas a lo hondo, quédate donde hagas pie. Por mi parte y entre nosotros, le hacia caso un rato hasta que se iba, pero después era mi meta, tocar las bollas, como yo sabia, la laguna era mansa, y no iba lastimarme. Muchas veces mis intentos fueron frustrados porque si bien sentía que entre ella y yo había un pacto especial, (entre el agua y yo digo). El bañero no pensaba lo mismo y como si adivinara mis pensamientos, cada vez que amagaba para las bollas, para lo profundo, sonaba el silbato de alarma. Yo no miraba, me hacia el distraído. Pero nunca deje de preguntarme, ¡Es mas todavía lo hago, cómo era que adivinaba mis pensamientos.
Continuará……………..
In memorian, por siempre inolvidable
Carcel del Ser, ¿nunca podre librarme de mi?
Si... esto justo aquí y ahora, ¿dime por qué?
Se nos va, a cada uno, y perdemos a alguienQue verdaderamente amábamos; vamos, dímeloPareciera recién ayer cuando solíamos oír músicaYo amarre la huella, pero tú cerraste el flujo.Muy lejos de esperar en el bloque de la masa Todos tienen derecho a saber que la vida No es siempre lo que pareciera ser.Las palabras no pueden expresar, lo que significas para míY aunque te has ido, seguimos formando un equipo.A través de la ayuda a tu familia, cumpliré tu sueño (está bien)No puedo esperar el futuro, en que vuelva a verte,Si es que tú, llegas a abrir las puertas para mí. Hablar de cosas pasadas, me pone triste, a veces, Como la tarde en que el más allá te reclamo amigo,Uno trata de borrarlo, pero sigue apareciendo.La realidad y los sentimientos son difíciles de ocultarNo puedes imaginar el dolor que sientoDaría cualquier cosa para escuchar, la mitad de tu respiro.Aunque sospeche que sigues viviendo después de la muerte. Cada paso que doy, cada movimiento que hagoCada simple día, cada vez que oroTe estaré extrañando, pensando, cuando te fuisteQue vida para tomar, que atadura para romper.Te estoy extrañando; te extraño de verdad amigoEs algo difícil sin ti alrededor Imagino, nos estarás sonriendo celestialmente Mirándonos desde arriba, mientras rezamos abajo, por ti.Así es, cada día rezamos por ti, hasta el día En que nos encontremos de nuevo.Es en mi corazón donde yo te guardo amigoLos recuerdos me darán la fuerza que necesite Para proceder, la fuerza que necesite para creer. Mis pensamientos amigo, no los puedo describirDesearía volver atrás las agujas del tiempoNosotros a las seis, estudiando casos difíciles Tú y yo filosofando, hablando por hablarChocando intelectualmente, emotivamenteAún no puedo creer que te hayas ido. Daría cualquier cosa para escuchar la mitad de tu respiro Aunque sepa que aún sigues viviendo, después de la muerte.Quisiera todavía, que alguien me diga ¿Por qué? Una mañana de primaveraCuando mi vida se termineYo séVeré tu rostro Cada noche que rezo, cada paso que doyCada movimiento que hago, cada simple díaCada hora que pasa, Cada situación que enfrento, Cada simple segundo que pasa, te tengo más cercaCada idea que pienso, cada vez que trabajoCada persona que me agradece, te agradecePorque seguimos siendo un equipo extraordinarioCada movimiento que hago, cada simple díaNo se podrá detener y me acercare más a tiCada noche que rezo, cada paso que doyCada movimiento que hago, cada simple díaCada simple segundo que pasa camino a ti. versionado: , letra y música - Puff Daddy, Sting- I be missing you
Everytime I think of you I always catch my breath
Everytime I think of you, I always catch my breath
I can't lie to myself
Letra : Jhon Waite,(¿ interprete? - el que quieran)
Creo que el mar provoca un sentimiento extraño, ese de verse a cada minuto lejos de casa y cerca de lo esencial de todas las cosas. Es decir mundos inesperados, paisajes humanos y este increible mar prehumano. Hay algo extraordinario en esta interacción; el hecho de estar lejos del hogar, no impide depender consciente o inconcientemente de el propio pasado de un modo inexorable, que reverbera en cada ola del mar, en cada instante que nos regala como recuerdos constitutivos de amores y momentos tan simples y cotidianos. Un hombre es su memoria, su recuerdo. Pero no es solo lo que se recuerda, sino, cómo se recuerda. Si los recuerdos poseen esa carga tan preciosa que otorga identidad, el como recordemos, nos dará esa capacidad sentimental, tan única y particular que nos define. Claro que este misterio de la humanidad, cobra su precio, cuando se pretende describir lo que se siente,de manera objetiva, pues no todo es cuestión de voluntad- Pero aun así, aparece la creación que habilitó el intento. Comunicarlo siempre será fallido, sobre todo si el vehiculo son las palabras, siempre algo se perdera. Más a pesar de ello vale la pena; demostrar mis limitaciones forma parte de mi intento de superarme y de compartir algo de mis circunstancias. A modo de ejemplo he aquí un intento: Tu estás callada dejándote llevar, de espaldas en la arena, mirándome adormecida con el mar a los pies; yo con el mar en el alma y la cabeza en la nubes, tratando de plasmar pensamientos, con el único medio que dispongo: las palabras y mi deseo de mezclarlas para se mantengan a flote en el oleaje . Cuando creo que comienzo a lograrlo zozobran en las rompientes de la memoria de este mar primordial y se entremezclan con mi forma de recordar. Entonces todo intento racional se hace espuma y naufraga sin dejar huellas, que me permitan aferrarme a algo concreto.Todas mis razones se ven sobrepasadas por algo imposible de explicar, un gigantesco mar que solo se deja admirar. Surge entonces algo misterioso de esta interacción sensorial, de este contacto con este enorme ser vivo. ¿Que puedo obtener de el?, ¿podría capturar su pura esencia? - ¿Como deslindarlo, como definirlo claramente? Si el mar no puede desprenderse, del placer que me provoca que lo compartamos, ¿como desmezclar tu sonrisa adormecida y el contacto con tu piel, que sacude mi deseo?; Un beso que dura atemporal con gusto a sal. ¿Puedo acaso aislarlo de su tremendo magnetismo que hace vibrar mi alma? ¿Puedo separarlo de sus profundas consecuencias?, ¿de lo que grita apasionadamente y no alcanzo a expresar?, ¿Puedo quitarlo del tiempo en el que te amo?, ¿Puedo separarlo objetivamente de mis amores anteriores y futuros? - En definitiva imposible desprenderlo de mis sentimientos. por tanto imposuble de d-escribir. El mar es algo indescifrable, casi metafísico, inabordable. Puedo decir frente a su inmensidad que es el eco constante de todos los momentos que segundo a segundo pasan a formar parte de la memoria de mi vida. Ese lugar inagotable de cosas que no puedo comprender, pero que me recuerda lo más importante, lo breve de la vida y a su vez todo lo que puede durar un eterno instante cuando se ama de verdad.
Me siento en la mitad de la mitad
Arco de este a oeste
Flecha de norte a sur.
Donde tu estas, donde yo estoy. Sal, agua, mar y cielo. Línea pura la del horizonte. Somos gotas en el mar de las causalidades No podría ser de otra manera, Hoy comparto tus atardeceres, cada vez que cierro los ojos, y no tengo que hacer ningún esfuerzo; ni extender mis manos, pues tus pechos y tu vientre copian mis mareas altas y bajas. No tenemos que preocuparnos por hacer pie, podemos dejarnos llevar. Que el tiempo nos sane, que el beso dure lo que el amor y que el mar guarde en su memoria eterna, nuestro paso fugaz, por su cercania.
Estoy en la mitad de tu mitad
Tus pechos, arco de este a oeste
Mi flecha erecta de Norte a Sur.
Blanco entre tus piernas
En el centro del amor
Es como un pequeño lienzo, en el marco de una mirada. Un cielo celeste claro y asomando tras los edificios, las nubes quedan pendientes, en las crestas de los árboles, otras se animan seguras y saltan hacia el vacío. Mientras tanto las luces del sol (las sombras son de luna) dibujan en mi camisa diseños renovados. Quedo pendiente del vuelo, de un pétalo a la deriva, como de las palabras que busco, escurriéndose entre tus piernas; balbuceando en mis papeles amnésicos de blanco y nada. Enorme la distancia, en tanta cercanía, he llegado a pensar que solo es cosa mía, pues nunca dices nada. Es ahí el abismo nos separa. No me desanimo y digo: tengo que dejarlo fluir; piensa, piensa, tengo que dejarme correr - ¿Como seria este lugar treinta mil años atrás?-, en la época del hombre de neardenthal; unos monos iluminados del buda original, sentados alrededor de una fogata, sin decir nada, porque no eran necesarias las palabras. En el fondo se oiría el rugido del viento arrastrando cual serpiente en este océano de árboles. El diría sus secretos, sin necesidad de preguntarle. Todo sabría a algo nuevo, renaciente y deslumbrante. Como el reflejo de este día, en el medio del centro, (blanco de mis reflexiones), que nutren con el recuerdo, un presente postergado; añoro aquella mirada cómplice y locuaz, que me supiste dar. Aquello que viene de la nada, de la inspiración y el momento. Palabras, para decir, lo que nunca podré escribir. Soy un vagabundo; un viajero del Dharma, y al contrario de Kerouac no me lleva el tren fantasma, ni autos en California, no duermo en playas solitarias y no cargo una gran mochila .Tengo que dejarlo fluir, si puedo, dejarla correr. No me quedare, ni siquiera me iré, ya que después de todo quizás nunca llegué. Me estaré un momento apacible, para verte pasar, más hermosa que nunca, y de tan transparente que soy, ni siquiera me veras, por lo que con tranquilidad, me puedes ignorar. Todo está más que bien, -¿quien quiere buscar, lo que seguro podría encontrar?- ¿Qué es eso de quemar?- Busco algo, pero no se donde está. Sonidos silenciosos, con los que pueda tararear, quizás un abrazo permanente para poder materializar un afecto perdido y no sentir la soledad, de sentirme acompañado, pero nada más. No me esforzare para nada y dejare de pensar. Necesito algo, pero no se que será y no quiero que finjas que me puedes llegar a querer. Soy yo el que necesitaría aprender a cambiar y a entregarme, y animarme a volar. Ser más que el viento y el aire, para dejarme llevar, ahí donde seguro, también podré empezar a pesar. Flotando sobre una balanza, siendo como el aire, nunca podré inclinar alguno de los platillos, si no me atrevo a materializar. Mientras tanto puedo, rodearte y rozarte pero, nada más. Claro que también puedo caer en tobogán, a esa enorme montaña, que desearía escalar. Tirarme un rato a la sombra, después de tanto sudar, para no hacer otra cosa y echarme a soñar. Pero por contexto, todavía no puedo llegar, y en esas alturas, de seguro me tendré que preparar, pues de solo pensarlo ya me comienzo a marear. A veces siento que me quieres de verdad, y es en ese justo momento, te corroes por mis poros, dándome densidad. y algo dentro mío, no para de brillar. Si no fuera por el lugar, o la situación, en este antiguo y concurrido lugar, se llegaría a hablar, del día en que un viento fuerte, te hizo más que volar, sonriendo de pura felicidad. No fue sin embargo ahí, tengo miras a más (eso de la esperanza, que nunca debe faltar). Pero así como todo pasa, lo nuestro puede quedar o no, sin obligaciones ni nada que esperar. No encuentro lo que busco, algo más o menos de verdad. Ya no alcanza con la histeria, aspiro a un poco más, casi te diría, y aunque te sorprendas, afecto de verdad, tanto mejor si también es espiritual (no descarto algunas cosas más). Tengo que dejarlo fluir, tengo que dejarlo correr. Solo a través de la forma, debería conocer, que no existe nada, para poder entender. Si alguien solo se deja querer, nunca llegara más allá, la forma solo es el vacío y el vacío no es precisamente cuando no estas. Tengo que dejarlo fluir, ni siquiera lo tengo que entender, la tierra es un planeta joven y queda mucho por descubrir. Sentado en este continuo lugar, donde estas y no estas, mirare un poco a las hormigas, y sabré de su divinidad; de la rueda de la vida y quizás un poco más. Seguiré con la mirada, su constante devenir, como suben por las ventanas y llegan donde yo no. Cargando hojas mucho menos pesadas, que las que decidí escribir. Aprovechare ese instante o segundo, cuando te alcanzo a ver, preparándome para el encuentro o la despedida; es decir lo que tu quieras hacer. Nunca te haré daño y si es así házmelo saber. Tengo que dejarlo fluir, tengo que dejarlo correr, la forma es el vacío, lo tendré que entender. Un día tomaremos vino y nos dejaremos hacer. Hay algo más que la forma, ni siquiera lo tienes que entender, no es ni arriba ni abajo, ¿de verdad, lo puedes ver?
Porque serán así las cosas
Que tus pestañas barrotes,
Me terminen de apresar,
Si yo era como el aire,
Y ahora, no puedo volar,
Y me faltan las palabras,
Ahogadas en tu mirar,
Si era como viento libre,
Y ahora no puedo soplar
Ni por las mesetas o valles.
Apenas puedo susurrar.
Que cosas tan extrañas,
Me tienen que pasar,
Ser del mundo material,
y no poder más volar
Quedar atrapado siempre
Y no poder escapar.
La balanza se inclina un poco,
Desde acá al más allá
Y el equilibrio se pierde,
Pues, un lado ahora,
pesa mucho más.